Maravillosamente perfecto, escandalosamente feliz

Autor: Walter Riso
País: Argentina
Año: 2015
Género: No literario

Frase inicial: 
"Dos fuentes principales inspiraron este libro: una profesional y otra personal. En los últimos treinta años he visto como terapeuta a muchas personas que sufren por distintas razones, a quienes he intentado sacar de su problemática utilizando distintas técnicas y procedimientos, principalmente de la terapia cognitiva."

Parece que esta es la versión sustentada psicológicamente del planteamiento simple y llano de "simplemente ser y disfrutarlo" de Furiously Happy. La idea es que uno es imperfecto, uno no puede ser perfecto (y la vida tampoco) —uno estaría demente si se exige perfección o exige que la vida sea perfecta— y que lo más sano es pasársela bien con uno mismo y con las circunstancias que le rodean.

No tengo idea de porqué le tenía aversión al autor, me sonaba algo así como Paulo Coelho o como Jorge Bucay. La cuestión es que en el consultorio de mi psiquiatra, que parece un tipo listo, hay una biblioteca enorme y por ahí resaltó dos o tres veces el nombre de Walter Riso. Así que me quedé con la duda: ¿qué puede tener de interesante lo que escribe ese señor para que mi psiquiatra lo tenga entre sus libros de consulta?

Y pasó el tiempo y por azares del destino vi un video en YouTube de este psicólogo sobre la psicología cognitiva que me late bastante, pues a parte de coherente me parece muy útil. Así que pensando que Walter Riso no andaba ta errado, decidí leer algo sobre un tema que estoy trabajando: la perfección (o mis mandatos irracionales perfeccionistas).

Y empezamos con que no soy ningún ser excepcional, así como para estar en una lista de los Top 10 de algo. Y eso duele porque a mi me dijeron que tenía que ser la mejor en lo que decidiera hacer. No soy la mejor y reprocharme por no serlo es una de las torturas (autoexigencia cruel e injustificada) a las que me he sometido desde hace tiempo. Las consecuencias, tal cual escribe W. Riso son: estrés, fatiga crónica, desesperanza, altos niveles de ansiedad, sensación de fracaso, infelicidad, frustración y sinsentido. Casi nada. Ante ello uno requiere aprender a «ejercer el derecho de fracasar y a ser débil» así como a comprender que uno puede pasarla muy bien y, de hecho, disfrutar la vida haciendo cosas alegres, simpáticas aunque no sean lo máximo en nuestros estándares aprendidos. Así que no hacer algo excepcional no significa que uno no ha hecho nada de provecho.

En fin. Aunque el libro es súper ligero, súper básico y hasta súper obvio, una persona perfeccionista no lo entiende, no lo ve y piensa que el libro valdría más la pena si estuviera más complicado, más profundo o más serio. Pero si uno se autoexige todos los días y termina con ansiedad y depresión, más vale que empiece a aplicar algo fácil y sencillo en calidad de urgente: «ejercer el derecho de fracasar y a ser débil» y estar totalmente bien con ello.

Y sí, Flor, sí, «las personas normales dudan y se contradicen».

Qué nervio.

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