Moira

Escritor: Martin Heidegger
Año: 1954
País: Alemania
Género: Ensayo

Frase inicial:
"La relación entre pensar y ser mueve toda la meditación occidental."

La parte complicada de leer a Heidegger, además de su estilo que muchos han llamado hermético, son las palabras clave que leemos por inercia desde otro contexto. Podemos empezar por "ser" que es por donde empieza Heidegger desde Ser y tiempo, seguirnos en este ensayo con "pensar", porque ser y pensar se copertenecen, para aquí mismo entender a qué se refiere Heidegger con "lenguaje".

Ni "ser" es una entidad, ni "pensar" un representar —menos un acto de la conciencia, que aquí está entendida como causa de la voluntad—, ni "lenguaje" un hablar. ¿Cómo comprender esto si pensamos siempre desde términos dualistas, es decir, desde el establecimiento sujeto-objeto base de toda forma de dilucidar la realidad en la tradición occidental que es la misma tradición de las ciencias.

Heidegger se sitúa para esta meditación desde Parménides porque entre más nos llevemos a lo inicial más podemos reponernos de la separación a la que dio pauta la metafísica, esto es, del representarnos el mundo como lo hacemos ahora que, dicho sea de paso, no podemos superar.

Ser, pensar y lenguaje corresponden al lugar del pliegue que nombra lo "esente", el entre del ser y el ente. ¿Es que todo esto es lo mismo? Aquí entra otra palabra en juego: "mismo" [tò autó] que empieza por apuntar a un enigma.

Lenguaje es lógos y physisLógos, ya dijo Heidegger en su ensayo "Logos", es Alétheia, el ser de la verdad.

¿Qué deberíamos experimentar con "lo mismo"? No podemos tasar a cada palabra igual porque bien sería lógico quedarnos con una y prescindir de las otras. Claro está que physislógos, verdad, razón, naturaleza, hace mucho que en su uso dejaron atrás a Alétheia. Hemos dejado de meditar en lo inicial, de anticiparnos al despliegue del pliegue.

El pensar es un decir que prevalece en el pliegue, es una coligación en cuyo parecer puede aparecer lo presente, es la forma en que se nos da lo ente. Y en todo lo pensado siempre queda algo oculto.

¿Es Alétheia un producto mental vacío? Todo lo que no tiene un referente a lo ente parece vacío, pero no es sino lo que se queda, por pensar, en el oído, y que clama ser nombrado, salir a la luz.

Qué es la verdad sino un salir a la luz, el despliegue del pliegue, lo Mismo, dejando así pertenecer el pensar al ser y además, este pensar está incluido en la totalidad de la presencia. En lo Mismo guarda silencio el otorgar desocultante.

No hay luz fuera de la luz, pero tratemos de pensar el venir a la luz.

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